domingo, 20 de noviembre de 2016

Pero...qué narices hago yo haciendo esto?

Seguramente, a ti que me lees, esa pregunta te ha pasado mil veces por la cabeza al estar en medio de una salida. Ya sea trotando un rato, pedaleando, nadando o haciendo cualquier actividad de la que disfrutas.

Corriendo en medio de la montaña, con un frío que vuelve del revés hasta un pomelo, empezando a diluviar, de noche y casi sin batería en el frontal...

En una recta interminable, pedaleando con todas tus fuerzas, una tramontana que pararía hasta a una locomotora, y tú ahí, con las muelas a punto de crujir, que crees que vas más rápido que un velocista de velódromo, pero vuelves a la cruda realidad, y ves que no llegas ni a 20 km/h. Y detrás de un árbol, el hombre del mazo te está esperando fumándose tranquilo un pitillo.

Estás nadando tranquilo, llevas tu bocadillo de crema de cacao guardado debajo del gorro (porque sí, cada uno lleva su avituallamiento donde puede o quiere) y notas que se te está aplastando y pringando la calva.

Acabas de escalar, vas hacia el coche, pero no te das cuenta que vas lleno de magnesio hasta las cejas, y al lado te espera una patrulla de la Guardia Civil dispuestos a hacerte unas cuantas preguntas.

Situaciones así nos habrán pasado a tod@s, verdad? Y siempre la pregunta que pasa por la cabeza es la misma: qué narices hago yo haciendo esto?

Puede que lo tuyo sea divertirte! Como se puede ver, yo también hago el indio. 




Nadie te obliga a hacerlo, pero tienes un compromiso contigo mismo o algo que te empuja a seguir adelante.
Cada uno tiene su motivación, ese clavo ardiendo al que aferrarse y decirte a ti mismo: pues sí, las he pasado canutas, pero mis 10k por montaña de hoy no me los he perdido.

De qué va la entrada de hoy entonces? Pues de que hay que encontrar en uno mismo la respuesta sincera a esa cuestión. Puede ser que lo tuyo sea competir contra otros o tú mismo, pero si es lo que te hace seguir adelante, dale!
Es posible que lo hayas hecho para conocer gente, y si eso te funciona, continúa!
O puede ser que necesites ese compromiso como una forma de conocerte a ti mismo mejor...pues bien, no tengas miedo, es posible que descubras que al fin y al cabo no eres tan horrible como pensabas.

Pero sea como sea, no lo dejes y hazlo :)

Un saludo, y cuando te pase eso por la cabeza, recuerda que no estás solo, somos muchos con esa misma idea fugaz rondando.

Gracias David por la foto!