domingo, 11 de febrero de 2018

Sobre los sentidos

Dicen que cuando estás en una situación de estrés, como por ejemplo, en una lucha, tu vista se estrecha y pasa a ser una especie de túnel.
Al igual que con la vista, el resto de sentidos parecen agudizarse o pasar a un segundo plano. Para que quieres el gusto cuando quieres salir por piernas de un peligro?

Pasamos los días sufriendo esas situaciones de estrés muchas veces sin saber como enfrentarnos a ellas. Notar como el corazón late deprisa y algo errático en el pecho, la nube encima de la cabeza que nos impide ver más allá de un metro, cuesta respirar...os suena? 

Existe, al menos así lo creo yo, la sensación opuesta. Posiblemente tenga un nombre, pero yo le llamo el panoramicismo.

Fuente: Internet | Fotografía original de Alvaro Purre


Sales de casa y corres (o caminas) por tu ciudad. Modo automático. La magia ocurre cuando llegas a zona agreste, forestal, boscosa. 
Con la mera aparición de los árboles la vista parece ensancharse y adoptar una especie de 360 grados. Se entra en una especie de modo alerta, en el que los sentidos se agudizan, pero a la vez, paradójicamente, nos relajamos.
Todo parece subir de volumen. Escuchamos más fino que en la ciudad. El crujir de las hojas bajo los pies es atronador. Un trino de una ave es similar a una excavadora pasando rozándonos. 
Las fosas nasales quintuplican su tamaño y entra aire a raudales en nuestros pulmones (sí sí, es exagerado, pero es para que lo visualicéis). El olor a tierra, hierba y humedad está en el ambiente. 
Recogemos todos estos estímulos y los atrapamos, pero a diferencia de con la lucha, nos rendimos a ello y lo disfrutamos.

Cada uno tiene su modo panorámico. Único. Disfruta.

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