domingo, 14 de enero de 2018

Recargar las pilas

Hibernar es duro. No quiero imaginar la pereza que le debe dar a un oso mover su culo peludo para intentar pescar un salmón y empezar a rellenar su cuerpo de esas necesarias lorzas para cuando se venga encima el invierno.

Al contrario que nuestros compadres plantígrados, nosotros estamos "activos" todo el año, pero sin duda, tenemos épocas en las que por falta de motivación, tiempo o (añade aquí lo que te pase a ti) consiguen que estemos más parados. 

Surfear en nuestro mar de desánimo puede parecer placentero, pero es mejor buscar formas de salir de ese bucle y ponerse en marcha, aunque sea un poquito.

Probar otras actividades con nueva compañía, como ir a nadar. Además de disfrutar, el hecho de cambiar de movimientos hace que también la mente piense en otras cosas (oye, no está tan mal, no?). 

Escaparse a ver a la familia de sangre, y a la otra familia que aunque no compartan nuestro ADN es como si lo fueran. Ponerse al día, intercambiar información y conocimientos... En fin, que a parte de moverse, también hay que alimentar un poco el espíritu, te parece?

Compartir caminatas y trotes con los otros lobos de la manada,enseñar sitios a los más experimentados, siempre hace que esa lumbre adormecida haga brotar una chispa que logre iniciar ese picor de pies que nos pone en marcha (y no malpienses, no son hongos!).
Uno de esos recónditos sitios | Foto: Manuel Muñoz

En el invernaje deportivo además, se puede pensar y reflexionar en los otros aspectos en los que queremos cambiar o podemos mejorar y que a posteriori mejoren nuestro disfrute del movernos. 

No me gusta guiarme por las convenciones de los propósitos de Año Nuevo y bla bla bla, pero vamos, este año no tengo a la vista ningún reto deportivo, y sí otros que no tienen nada que ver con ello. Cambiar dorsales por apuntes, zapatillas por bolígrafos, pero pienso disfrutar al máximo de lo que me permita el tiempo de seguir moviéndome, trotar y pedalear...pero por el puro placer de contemplar lo que me rodea.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Hay que hacer deporte y cambiar de actividad de vez en cuando porque la mente lo necesita y como bien dices, el ser humano es activo por naturaleza (aunque unos más que otros).

    Un saludo!

    Chus ;)

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    Respuestas
    1. Buen apunte el del nivel de actividad. A mí personalmente, el clima invernal y el cepo de la cama, hacen que tenga que echarle un poco de ganas de más...y cuesta!

      Hay que ir dándole en la medida de lo posible!

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