domingo, 7 de mayo de 2017

Mejor conectar con el niño interior que entrenar

No siempre la motivación está a tope, es imposible que siempre tengas ganas de entrenar y darlo todo. Sin sufrimiento no hay mejora, susurros entre gente que se machaca sin parar.
Ha llegado un punto en el que he dejado de usar la palabra entrenar. Es difícil hacerlo, pero llega un día en el que la coges, abres la taza del inodoro y tiras de la cadena. Desaparece, magia! A veces parece que vuelve, pero no dejo que se ponga cómoda.

Entrenar en bicicleta? Yo le llamo salir a pedalear, sin más. Sin potenciómetros, sin aplicaciones, sin pulsómetro.
Entrenamiento de correr? Como buen tractorista que soy, como mucho salgo a trotar. O a caminar. O eso que le llaman cako, que no es más que intercalar trozos de caminata con carrera. Sí sí, a lo mejor te suena, eso que hacían nuestros ancestros para desplazarse por el mundo.

Hay un recorrido cerca de casa de mis padres que me encanta. Lo he hecho de casi todas las maneras posibles: del derecho y del revés, de día y de noche, lloviendo o con nuestra amada y odiada tramontana, caminando o corriendo.
Una ruta que nunca deja de ofrecerme nuevos matices o descubrimientos, siempre cambiando con el tiempo.

Solo con ganas de moverme, sin mayor pretensión, empecé la ruta. Visitar las fuentes que se encuentran en él y poco más. Pasaban los minutos y los kilómetros y pasó eso que llamamos venirse arriba.
Me descubrí a mí mismo, sin pensarlo ni ser premeditado, corriendo en las bajadas, solo por el placer visceral y primitivo que ofrece. Sabéis esos perros que sacan la cabeza por la ventanilla del coche y parecen sonreír con el viento azotándoles la cara? Pues así iba yo.

Creo que más o menos ésta es la sensación de la que hablo :)

Hacer una parada en el punto más alto, y sentarse en una roca a contemplar el paisaje. Total, tengo prisa por acabar? Me preocupa el ritmo? Pst, creo que no.

Encontrar un palo e ir pensando por el camino como se puede usar: en forma de bastón, para apartar maleza en caminos muy cerrados o a forma de trípode con un buff para sacar fotos. O para jugar! Si tienes una imaginación desbordante, es fácil creerte que eres el mismísimo Gandalf el Gris perseguido por una tropa de uruk-hais.

Este día iba vestido normal, de calle. Camiseta de algodón, pantalón de "montaña" y unas zapatillas, me impidió eso correr?
 A lo que voy es, que a veces, hay que dejar de lado el profesionalizarse y tomarse las cosas como un juego, no perder el brillo en los ojos ni las ganas. Por que si no, que sentido tiene salir a moverse? Personalmente, cuando algo se convierte en una obligación, mal vamos.
Olvidar (aunque sea de vez en cuando) la palabra entrenar e intentar más conectar con el chiquill@ que éramos hace años, en la que incluso el esfuerzo más sobrehumano sólo era un juego.