domingo, 12 de marzo de 2017

Equiparse hasta los dientes, para qué?

El otro día hablando con un amigo (un saludo, sé que leerás esto), me dio la idea de tratar el tema que expondré seguidamente.
Es algo que yo llamo la "pseudoprofesionalización".

Empezaré con una anécdota. El farmacéutico que normalmente me atiende, es corredor. Lo sé por algo evidente, y no es porque el tipo en cuestión vaya vestido con unos pantaloncitos cortos. En su muñeca, luce cual Rolex, un gigantesco reloj - GPS TomTom Runner. En este caso en concreto, el físico le acompaña: es delgado, nerviudo. Con lo que puedes sospechar que posiblemente haga larga distancia.
Pensaréis que sé el modelo y todo porque soy un aficionado a la tecnología, pues no, simplemente porque cuando voy a por material de deporte, echo una ojeada general a todo.

Soy de los que opinan que las cosas hay que demostrarlas con hechos.
No quiero que me creas si digo que soy excelente corredor si nunca me has visto en el acto. O de nada sirve que alardee de ser un formidable ciclista si no compartimos ruta nunca. Voy a aclarar antes de nada, que no soy ni lo uno ni lo otro, me regocijo y conformo en mi mediocridad y dudoso rendimiento, no tengo nada que demostrar.
Pero no todo el mundo piensa eso, y toma como medidor agentes externos, como por ejemplo (el más común), la cantidad de dinero que gasta en equiparse para desempeñar lo que al fin y al cabo es una afición.
El tener una bicicleta de último modelo dudo que te convierta en mejor ciclista, pero ojo, si la puedes disfrutar, es tu vida y tu dinero.
Unas zapatillas de montaña de 200€ no van a hacer que corras como Kilian Jornet. 
Si eres mediocre, como yo, solo conseguirás que te miren con recelo, pero oye, con lo que se corre son las piernas, no las zapatillas.

Hoy en día, no paro de ver por todas partes víctimas del marketing deportivo, ya que no deja de ser eso. Ahí las empresas se frotan las manos y se nota que han hecho un gran trabajo.
Corredores equipados hasta los dientes, que parece que van a correr una ultramaratón, pero con el último modelo de todo. Y ahí piensas: es necesario parecer un endorser de Buff (por decir algo) para correr media hora por tu ciudad?
O ya gente que su primera bicicleta de ruta es el último modelo y lo más, pero sólo es para salir a dar una vuelta, vacilar y parar a hacer el vermut en algún bar de camino a casa.

Creo que hay quien se toma demasiado en serio la afición y trata de competir con los demás en un una constante demostración de ser mejor que los demás en lo que sea. Y si ya me pongo a hablar del daño que han hecho los falsos gurús o ídolos de internet (y ahí confieso que yo también he pasado tiempo entre sus garras) con los eslóganes pegadizos haciendo promesas que acaban siendo igual que comer mierda a cucharadas, ya ni acabo.


Tener mejor equipación que otro no te hace mejor. Si compites, demuéstralo con la mente y las piernas. Y si quieres ser ya de la élite, si te armas de educación, humildad y respeto al adversario, mejor que mejor.

En mi caso, y ya con tiempo reflexionando, no tengo nada que demostrar a nadie. Hago esto por placer y por salud, y si eso, a ver si me pilla mi sombra, que siempre anda chupando rueda la jodida!