domingo, 22 de enero de 2017

Es gravel, doctor?

Buenos días de domingo, fuera mantitas y a calzarse las zapatillas de lo que sea...o a correr descalzos por el monte!

En esta entrega os quiero hablar de algo relacionado con la bicicleta. De hecho, voy a escribir sobre las bicicletas gravel. Sí, para muchos esa bicicleta que se ha puesto de moda ahora, pero que en realidad, lleva ya años ahí, sobretodo en otros países. 

Como siempre, lo explicaré todo con mis palabras y mis impresiones, ello no quiere decir que tenga la razón o que sea del todo correcto lo que yo diga, pero pienso que mejor explicar algo como se estuviese en un bar entre cañas que en un laboratorio, no?

Alguna vez habéis visto fotografías antiguas de ciclismo en las que salen por pistas de tierra imposibles? Pam, ahí ya tenéis ,por ejemplo, un comienzo. 
Las pretemporadas solían invitar a irse al ciclocross, no? Otra pincelada de lo que puede ser éste género. 
Cargas tu vieja mountain bike con alforjas y te marcas un viaje de aúpa. Otro ingrediente para este guiso tan apetecible. 

Poniéndome un poco técnico (espero que mecánicos y expertos en el tema no me dejen el cogote morado de collejas) la bicicleta gravel es una bicicleta de carretera a medio camino de las antiguas montañeras rígidas. O es una montañera llevada un poco al lado rápido de las ruteras? Según se mire, podría ser una cosa u otra, pero lo que está claro es que es una bicicleta para disfrutar.
Un cuadro similar al de una rutera pero con un geometría más relajada, que permite estar horas y horas encima sin sufrir. Suena bien para mis oídos...y los vuestros?

Por el Camino portugués hasta el Parque da Natureza do Río Barosa. Carreteras secundarias, pistas, empedrado...sin problema!

Ya hace poco más de medio año que disfruto de la mía, mi Gravillera. 
Me desprendí de la bicicleta de montaña de los noventa que tenía, que ya le estaba dando un uso más pistero o de cicloturismo aficionado. 
Y también me despedí de la fiel rutera de la misma quinta, montada con un poco de aquí y de allá, con la que me adentré en el ciclismo de carretera. 
Disfruté de las dos bicicletas, pero mis limitaciones técnicas en el monte y el agobio de los coches hizo que buscara algo especial, una especie de híbrido de los dos mundos que me entusiasmaban. Hasta que mi amigo Noé, de Cycling d'Aro, me habló de un tipo de montura que se ajustaba a mi filosofía de entender y vivir la bicicleta.

La Genesis, en su modelo Croix de Fer 10, fue mi elección. Cuadro fiable de acero, ya que a mí no me importaba el peso, con unos componentes básicos, pero que a mí me parecían última tecnología teniendo en cuenta mis humildes y "punkarras" orígenes.
Varios cientos de quilómetros después, puedo decir que cumple con creces mis expectativas. 

Si buscas una máquina que te lleve por carreteras secundarias o pistas forestales, es la tuya. Si no tienes prisa por llegar, también es tu opción. Eres de los que disfruta parando a sacar fotos? No hace falta que te lo diga, verdad?

Concluyendo, si lo que quieres es una bicicleta con la que ir bien, cómodo y no tienes ningún atisbo de competitividad...créeme, vas a querer ir hasta a comprar el pan montado en ella ;)